viernes, 15 de febrero de 2008

ME GUSTA ACAPARAR LIBROS.
Por: Lázaro Sarmiento

Lo confieso con orgullo: me gusta acaparar libros. De los más de 8 millones de ejemplares que se venderán por estos días en la Fortaleza de la Cabaña y en toda Cuba, algunos irán para mi biblioteca privada. Y no serán pocos. Como cada año durante la Feria Internacional del Libro de La Habana trato de acopiar un buen número de títulos. Hoy compré los siguientes:

En el cielo con diamantes. Senel Paz
Contar es un placer. Recopilación de Emmanuel Tornés Reyes.
Siglo XX: Intelectuales militantes. Eliades Acosta.
Crónicas del relámpago. Guillermo Rodríguez Rivera
No logo. El poder de las marcas. Naomi Klein
Pablo Neruda. Poesía.
Evocación. Aleida March
Amo en ti lo imposible. Poesía de amor. Nazim Hikmet
Estados Unidos, de raíz. Néstor García Iturbe
Las trampas del oficio. Apuntes sobre cine y sociedad. Ambrosio Fornet
SIDA: Confesiones a un médico. Jorge Pérez Ávila
La Filosofía Política Moderna de Hobbes a Marx. Compilación
De dónde son los cubanos. Coordinadora Graciela Chailloux Laffita
Los placeres del dolor. Pedro Ángel Palou
El Postmoderno, el postmodernismo y la crítica en Criterios. Selección Desiderio Navarro
Ánima fatua .Anna Lidia Vega Serova
Imperio e imperialismo. Atilio Boron
Los milagros de Cuba. Ramón Chao
Y la muerte no tendrá dominio. Dylan Thomas
Maltrato Infantil. Prevención. Néstor Acosta Tieles
Los que se fueron. Los que se quedaron. Luis Báez (Nueva edición)

Mi biblioteca privada se ha multiplicado muchas veces desde los tiempos en que, niño, descubrí una humilde librería de viejo que había frente al cine Moderno, en Luyanó. También los compraba en una carretilla que colocaban en la entrada de La Benéfica, el hospital familiar de la Calzada de Concha. Entre los títulos más antiguos que conservo de esa época sobresale un “Atlas geográfico Mundial de Bolsillo”, editado en Checoslovaquia en 1963.

Mis dedos seguían las rutas trasatlánticas dibujadas en sus océanos de papel: líneas de vapores con distancias en kilómetros. Nueva York - Río de Janeiro 8 807. Canal de Panamá- Londres: 8796. Por la calidad de la imprecisión, el color y las precisiones de los mapas, este atlas pudiera competir con sus similares de la actualidad. Pero las fronteras del planeta cambiaron desde 1963. Surgieron nuevos países. Otros desaparecieron. Se derrumbó el Muro de Berlín. Levantaron otros. Además la gente prefiere ahora Google Maps y Google Earth . El Atlas se puso viejo. Asumo la nostalgia como un atisbo del futuro: nuevos libros me esperan. Tendré que preparar la respuesta merecida a la manera de Umberto Eco cuando le preguntaron: “¡Cuántos libros ¡¿Los ha leído todos?”
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