jueves, 18 de septiembre de 2008


Greta Garbo y su amante Mercedes.
Por: Lázaro Sarmiento

Tendría ahora 103 años. Pero de haber estado viva no hubiera quedado ni un átomo de su antiguo glamour. Greta Garbo nació en Estocolmo el 18 de septiembre de 1905 y murió en Nueva York el 15 de abril de 1990.

Se retiró del cine mucho antes de que el tiempo devastara su rostro perfecto. En esta ocasión no voy a referirme al encanto misterioso de Greta Garbo si no a la relación que mantuvo con la escritora de origen cubano Mercedes de Acosta. Fue un acoplamiento corto pero con la pasión suficiente para que el nombre de Mercedes quedara incrustado para siempre en la biografía de uno de los íconos más rotundos del siglo veinte.

En agosto de 2001 El País Semanal en la serie Grandes historias de amor de Hollywood publicó un artículo de Guillermo Cabrera Infante titulado “Greta ama a Mercedes”.Esta Mercedes de Acosta, de familia venida de Cuba, nació en 1893 en Nueva York (otros dicen que en La Habana) y murió en 1968.

Mercedes de Acosta fue poeta, escritora, comentarista de sociedad y guionista de Hollywood. Murió olvidada y en la penuria pero nunca quiso vender las cartas de amor que conservaba de Greta. Sin embargo, no hay que pensar en una Mercedes infeliz toda su vida por un amor no correspondido. Baste esta frase para lo contrario: Alcanzó notoriedad por sus amores con las mujeres más famosas de América. En su lista de amantes figuraron Isadora Duncan y Marlene Dietrich.

Mercedes y Greta se conocieron en el Hollywood de principios de la década de 1930. Contaba Cabrera Infante que Mercedes llamaba a Greta varias veces al día. La divina respondía con evasivas. Pero Mercedes era insistente hasta que…

”Finalmente se acostaron –para desaparecer Greta en un viaje a las montañas y a un lago secreto-.Mercedes, desesperada en Hollwyood, recibió de pronto el reclamo de Greta, mediante su sempiterno chofer mudo que manejaba el automóvil de la estrella, ahora una mujer aquiescente. Pasaron dos semanas de amor junto al lago quieto-pero no fueron felices hasta el fin de sus vidas, sino que murieron como habían vivido: una de ellas sola, la otra abrumada por los recuerdos contados a un diario impúdico, imprudente”.

Y más adelante, Cabrera Infante comentaba que esta historia terminó como siempre terminaron las relaciones de Greta Garbo, tanto heterosexuales como homosexuales:

“Garbo cortó por lo sano y se negó a volver con Mercedes, aunque hubo contactos postales o telefónicos y uno que otro encuentro casual.” The End

La imagen de arriba es un póster que colgaba en la pared de un cine de Bayamo. Había sido recortado previamente con unas tijeras kitsch y el nombre de Greta Garbo pegado en el centro de la lámina.
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