martes, 2 de septiembre de 2008

LA MARQUESINA DEL TEATRO PAYRET.





La marquesina del Teatro Payret, con las dimensiones y el diseño ideales para anunciar grandes espectáculos, ha resistido el paso de los años. Es un adorno que le da un aire especial a la que fuera una de las esquinas más concurridas de La Habana: Prado y San José, o mejor, la esquina del Payret.

Hoy observé que la famosa marquesina está apuntalada por varios troncos y andamios y han colocado un cartelito de “No pase. Peligro”. Parece que va a ser reparada después de varias décadas de reunir bajo sus luces y títulos de películas a muchos habaneros, que no siempre entran al cine. La marquesina ya necesita que la maquillen. También hay labores de remozamiento en el bar situado al lado de la taquilla del teatro, aunque ambas instalaciones pertenecen a administraciones diferentes.

Frente a la fachada del Payret convergen en la fotografía de arriba varios elementos de las calles habaneras de estos días: el ómnibus escolar traído por Pastores por la Paz, los cocotaxis que transportan a los turistas entre el Vedado y La Habana Vieja, un antiguo automóvil norteamericano, el vehículo ruso marca Lada - símbolo de tiempos de prosperidad económica-, y un caballo casi de cuerpo entero. El animal arrastra un carruaje para viajeros que prefieren recorrer la capital de Cuba como en tiempos de Cecilia Valdés.

Inaugurado en 1877, el Teatro Payret fue reconstruido entre los años 1948 y 1951. Desde esta última fecha mantiene su imagen actual. Solo el bar- cafetería del sótano ha sufrido drásticos cambios en su función original.

La esquina de Prado y San José con la marquesina del Payret ha visto disminuir su público en los últimos tiempos.La gente prefiere otros sitios de La Habana, principalmente en horario nocturno.

Foto: Lázaro श्रर्मिएन्तो

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