sábado, 6 de diciembre de 2008

La felicidad como un virus contagioso.


Por: Lázaro Sarmiento

Jorge Luis Borges creía que las personas felices son aquellas que uno no conoce. La felicidad es uno de los grandes temas de conversación de la gente en todas las épocas. En esos diálogos florecen ideas interesantes o frases light para compañas de Starbucks, Blockbuster o Nike.

En las últimas horas, junto a los índices de las bolsas en las capitales del mundo , los atentados en Pakistán y el paso de una nave de guerra rusa por el canal de Panamá, las noticias en internet clonaban este titular: la felicidad es contagiosa.

Desde el año 1948, científicos de las universidades de California y San Diego han estudiado el estado de salud de 5.209 ciudadanos de la localidad estadounidense de Framingham (y ahora, además, sus hijos y nietos). Sus conclusiones las publica la revista 'British Medical Journal' (BMJ) "Lo más importante es el reconocimiento de que las personas son seres sociales y el bienestar y la salud de un individuo afecta a la de quienes le rodean".

Probar el efecto contagioso de la felicidad parece ser una buena noticia en medio de reportes de recesión, misiles y secuestros. Un buen regalo de navidad. Lo malo sería descubrir que la tristeza y la depresión serían contagiosas.

Creo que también fue Borges quien dijo que tenemos el deber de ser felices, no por nosotros mismos, sino por las personas que nos rodean.

Foto: Alfredo Zamora. Carnaval, Bayamo, 2007.
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