lunes, 15 de diciembre de 2008

Yo quería hacer una película sobre la felicidad
Por: Lázaro Sarmiento

La frase, en off en la cinta, le gustaba como título a un amigo y así se lo quería decir a Susana Barriga, la directora (Santiago de Cuba, 04.12.1981). Pero la película de 23 minutos de duración no la hizo él sino ella. Y ella la tituló The Illusion, que obtuvo en La Habana Mención Especial en los Premios Coral de Documentales en el recién finalizado Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano.

The Illusión aborda un tema ultra sensible para muchos cubanos de hoy: el encuentro de una hija con su padre exiliado después de una separación tan larga como el tiempo de una vida. Ella 26 años. Él: 62. El encuentro tiene lugar en Londres, muy lejos de Baracoa, localidad que se menciona.


Fue William Faulkner quien hace más de 50 años dijo: “El artista es responsable sólo ante su obra. Será completamente despiadado si es un buen artista”. Y luego de referirse a la angustia de los creadores por materializar sus sueños, el novelista expresó: “Si un artista tiene que robarle a su madre, no vacilará en hacerlo”.

Hace unos minutos, en internet encuentro estas palabras de Susana: "El documentalista está todo el tiempo enfrentándose a sus demonios, y en una soledad aterradora. Es un género precioso pero hay que tener mucho coraje, aún cuando el tema no implique personas de carne y hueso. Es un género muy poético que te permite libertad. "

Recordé a Faulkner al enfrentarme en el pulcro cine 23 y 12 del Vedado a los demonios de Susana. Su documental me gusta porque desencadena la reflexión, motiva el diálogo con el pasado individual, o el de los otros. Luego está ese minimalismo de las escenas. Y la aparente dureza emocional.

Entre el padre y la hija existía un puente muy frágil. Bastó que él vomitara un montón de sentimientos reprimidos para que el puente se viniera abajo. Para construir nuevos puentes, la historia ha derrumbado otros. ¿Cuántas vidas no han sido lastimadas en esas hecatombes?

El padre puede parecernos un monstruo pero la forma en que la cineasta manipula las escenas y el diálogo lo convierte en una víctima.

Susana Barriga filmó su historia con la frialdad de un bisturí. Pero no es frialdad. Es inteligencia y una deliberada estética. Tal vez no quería emocionarnos, sino choquearnos. Pero no puedo hablar por ella. Ni tan siquiera conozco su anterior documental Cómo construir un barco, que también suscitó el interés de la crítica y el público.


Solo opino como espectador interesado por su micro historia, relacionada con un andamiaje mayor: la historia de este país. Y tampoco hubiera titulado la película como deseaba el amigo que mencioné: Yo quería hacer una película sobre la felicidad.

Era una ilusión.


Foto: Susana Barriga.
Licenciada en Periodismo. Universidad de La Habana.
Graduada de Dirección Documental. Escuela Internacional de Cine y Televisión de San Antonio de los Baños. http://www.eictv.org/view/content.jsf?id_seccion=12&id_blog=42&id_contenido=264
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