lunes, 23 de febrero de 2009

Muere Aida en el cemento, sobrevive en papel.

Por: Lázaro Sarmiento

La batalla del tiempo entre mi viejo Libro Victrola de la Opera y el antiguo local de la RCA Victor en la calle Neptuno, 204, en La Habana, la ganó el primero. La Aida de papel venció a la que una vez fue flamante fachada del negocio de discos en la Isla.

Hace algunos años le compré a un vendedor ambulante El Libro Victrola de la Opera, editado por la RCA Victor en 1930. Este volumen tenía “como misión principal satisfacer al amante de la ópera que recurre a su máquina parlante como un substituto, o como un complemento, de la ópera”.

El libro incluye la fecha de estreno de cada obra, una lista de los personajes principales y un breve comentario introductorio. Le sigue una descripción de la ópera, con detalles de los pasajes vocales o instrumentales más importantes que podían adquirirse en los catálogos de Discos Victor Ortofónicos de los años veinte.

La fatal pietra
Ponselle y Martinelli Disco 3040
Gadski y Caruso Disco 8015


“ ‘Morir tan pura y bella’, canta Radamés y Aida repite la melodía, hablando del ángel de la muerte que se acerca radiante para llevarlos en sus alas de oro a una dicha eterna, donde todas las aflicciones cesan y comienza el paraíso de un amor inmortal”.

Morir¡ si pura e bella¡
Ponselle y Martinelli Disco 3040



Aprecio el libro no solo por sus útiles referencias musicales, sino por ser testimonio de épocas gloriosas de la ópera y de una relación más refinada entre la música y el público. Y, sobre todo, por la exquisita y elegante edición.

Hoy volví a comprobar que el viejo Libro Victrola de la Opera mantiene intactas las cualidades en su mundo de papel. En cambio, el tiempo erosionó dramáticamente las paredes del antiguo edificio comercial de la calle Neptuno. Aquí se vendió por primera vez, hace muchos años, el título impreso que tanto deleite me produce.
Imagen: Fachada Edificio no.204, Neptuno entre Industria y Águila, Centro Habana. Foto: Lázaro.
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