viernes, 6 de marzo de 2009

LUGARES DONDE FUIMOS FELICES.


Por: Lázaro Sarmiento

Barrio de Santos Suárez en La Habana. Sus calles de bordes vegetales, sus cines confortables, sus heladerías dominicales y, sobre todo, los portales donde la gente se sentaba a ver la vida pasar, son parte de los recuerdos entrañables de mi adolescencia y juventud.

Yo vivía en Luyanó pero todos los días cruzaba la Calzada de 10 de Octubre para ir hasta la casa de mi abuela en la calle Estrada Palma. Ella, al igual que casi todas las abuelas, era como la gallina con los pollitos y le gustaba tener a sus nietos bajo su saya plisada que, por cierto, era su prenda preferida.

Niágara, Santa Catalina, Aguayo, Los Ángeles , Tropicream… Ciertas fachadas, cafeterías, esquinas, jardines y hasta la puerta de un garaje en este barrio, fueron escenarios de días luminosos, de imberbes filosofías y de sacudidas eróticas. Luego vinieron los paseos inteligentes (a la sombra de los flamboyanes) y las primeras citas en paradas de ómnibus que entonces me parecían las más importantes del mundo . También la lealtad, las despedidas, los amigos, las conversaciones en los parques…

Hoy volví a recorrer la calle Estrada Palma de Santos Suárez. No encontré a ninguna de las personas que hace veinte años yo veía sentadas en los portales o asomadas en las ventanas. Estos escenarios donde muchas veces fui feliz habían dejado de ser míos para siempre.

Casa de la pintora Amelia Peláez (1896-1968). Calle Estrada Palma, Santos Suárez.

El famoso colegio Aguayo en la calle Estrada Palma, Santos Suárez.

La casita de madera de la calle Estrada Palma.

Cine Mara. Calle Juan Delgado. Remodelada por el ICAIC, esta sala llegó a tener un bar en la platea desde el cual se podían ver filmes como Fantomas.


Estrada Palma 413 . En la casa de arriba vivía mi abuela. En 1991 permutó de aquí.
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