sábado, 14 de marzo de 2009

Parejas.
Por: Lázaro Sarmiento

Lo que une a dos personas en esa intimidad blindada que llamamos pareja y que a veces nos parece natural y perfecta y otras extraña (puede llegar a lo diabólico), constituye para mí uno de los grandes misterios. Nunca he tratado de comprender esa química. Tal vez por comodidad, pereza o respeto.

Parejas:

“Para vivir en pareja, importa mucho más saber dormir juntos que saber acostarse juntos”. Michael Tournier.

Parejas:

“Sólo porque nos parecemos tanto reaccionamos tan violentamente a las diferencias entre nosotros, o lo que a él le parecen diferencias…Si dos personas son tan poco parecidas, como tú y yo, se alegran cuando descubren puntos de acuerdo. Pero si son tan parecidas como yo y Nietzsche sufren a causa de sus diferencias”. Lou-Andreas Salomé

Imagen en blancoy negro: Boy meets girl, 1940. Nueva York. Weegee Getty Images


“Tras varios años de unión alcanzaron una plenitud mutua: la aceptación de sus propias vergüenzas ocultas, Dejaron de esconderse y reprimirse. La vergüenza de cada uno encontró entre ellos una finalidad e incluso fue amada. La vergüenza del deseo de ser orinado, la de estar demasiado gordo o demasiado flaco, la de anhelar ser su esclavo o la de convertirse en su prisionero, tuvieron a partir de ese instante un sabio desfogue.”
Antón Arrufat en Ejercicios para hacer de la esterilidad virtud. (Ediciones Unión, 2007)


Arriba, derecha: Fotograma de El imperio de los sentidos. Esta película se basa en un suceso real que ocurrió en Japón. “Seis días en la cama. Ella: Sada Abe, ex-prostituta, ninfómana, desequilibrada e hipersensible. Él: Kichizo Ishida, sumiso nihilista y subyugado a los encantos de Sada. Ambos protagonizaron en la primavera de 1936 un maratón orgásmico y pasional que desembocó en la asfixia erótica y consentida de Kichizo y con sus genitales cercenados en el bolso de su amante. La historia trascendió con míticos matices…”
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