sábado, 18 de abril de 2009


Cuando yo integraba la nueva generación
Por: Lázaro Sarmiento

El 8 de abril de 1967 yo estaba jugando con otros alumnos en el patio de la escuela primaria Rubén Martínez Villena de Luyanó. No teníamos conciencia de las grandes expectativas que gravitaban sobre nuestras cabecitas. Ese mismo día, Armando Hart, entonces Secretario del Comité Central del Partido, pronunciaba un discurso ante profesores y padres del Instituto Preuniversitario del Vedado en el que expresaba:

“Perseguimos formar generaciones con un altísimo concepto de su responsabilidad social. Perseguimos formarla con gente trabajadora, feliz y desposeída de todo vestigio egoísta; gentes dispuestas al esfuerzo, al sacrificio al trabajo; y que entiendan el esfuerzo, el trabajo y el sacrificio no sólo como un deber, sino, además, como una profunda íntima satisfacción”.

Con relación al tema de las reuniones, Hart consideraba que no había razón de ninguna clase para celebrarlas con tanta frecuencia en los centros de enseñanza:

“Procediendo así, los acostumbramos desde niños a reunirse, comenzamos a burocratizarlos. Por lo tanto, como orientación del Partido, los exhorto a la liquidación de las reuniones, los invito a ustedes, como padres y maestros, a declarar ilícitas la mayoría de ellas.”

No puedo dejar de sentir nostalgia de la época en que yo era parte de una ola que se extiende y repliega por la historia con puntualidad cíclica : la nueva generación. Pasa muy rápido.

En la foto de la escuela, soy el primero de la izquierda. (Escuela en Madruga). En el cumpleaños familiar, estoy en el centro, con camisa sin cuello y vivo negro.

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