miércoles, 19 de enero de 2011

BRISAS DE BAR.


Por: Lázaro Sarmiento

Cada día van quedando menos bares pequeños, de los tradicionales, casi siempre ubicados en la esquina de una calle. Al igual que los cines de barrio, son locales en extinción en muchas ciudades del mundo. Me alegra que subsista este tipo de establecimiento, de barra mínima, que los empleados suelen decorar según sus gustos y recursos. Algunos muestran un festivo estilo kitsch. Recuerdo de niño el bar Jacksonville, en las calles Libertad y D’strampes, en Santos Suárez, el cual se convirtió luego en una tintorería. Allí, los adultos de mi familia me mandaban a comprarles cajetillas de cigarros fuertes. El Jacksonville era un bar apacible, en los bajos de un lindo edificio de apartamentos, rodeado de casas con terrazas y jardines. Y en la radio del mostrador se podía escuchar a Pacho Alonso en Un caramelo para Margot (de Osvaldo Farrés), o un bolero de Rolando Vergara.

El bar de la fotografía está en la calle Hospital, a unos metros de la Avenida Carlos III, en Centro Habana. Se denomina Brisas de Hospital. Este mediodía tenían sonando al máximo al grupo Los Salvajes (antes Eddy K) con Vístete.

Me entusiasma ver la palabra BAR en una luz de neón.




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