domingo, 16 de enero de 2011

EL TRAVESTÍ


“El travestí no imita a la mujer. Para él, à la limite, no hay mujer, sabe –quizás, paradójicamente sea el único en saberlo-, que ella es una apariencia, que su reino y la fuerza de su fetiche encubren un defecto.

La erección cosmética del travestí, la agresión esplendente de sus párpados temblorosos y metalizados como alas de insectos voraces, su voz desplazada, como si perteneciera a otro personaje, siempre en off, la boca dibujada sobre su boca, su propio sexo, más presente cuanto más castrado, sólo sirven a la reproducción obstinada de ese ícono, aunque falaz omnipresente: la madre que la tiene parada y que el travestí dobla, aunque sólo sea para simbolizar que la erección es una apariencia.

El travestí no copia; simula, pues no hay norma que invite y magnetice la transformación, que decida la metáfora: es más bien la inexistencia del ser mimado lo que constituye el espacio, la región o el soporte desea simulación, de esa impostura concertada: aparecer que regula una pulsación goyesca: entre la risa y la muerte”.

Severo Sarduy (tomado de La simulación).
Un amigo me ha prestado este libro de Severo Sarduy (Monte Avila, Caracas, 1982). Lectura enriquecedora,deslumbrante, de múltiples destinos…Tuve un ejemplar de La simulación hace algún tiempo pero no sé a dónde fue a parar. Severo Sarduy nació en Camagüey, Cuba, en 1937. Murió en París, en 1993.

TRAVESTÍS DE LA HABANA. Las imágenes pertenecen a una fiesta organizada por travestís en un modesto local social, en el barrio de Cayo Hueso, en La Habana, el 16 de mayo de 2009, víspera del Día Mundial de Lucha contra la Homofobia. Fotos: Osmel .

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