jueves, 13 de enero de 2011

LA FAMILIARIDAD DE JOHN GARFIELD.

Por: Lázaro Sarmiento

Percibo cercano el rostro de John Garfield y su gestualidad mínima. Como si hubiera existido cierta familiaridad con este actor rebelde , cuya mirada proyecta un mundo interior nebuloso,pero de una temperatura siempre en el punto de ebullición. La naturalidad con la que se mueve en la pantalla expresa una conducta viril basada en códigos tajantes sobre el bien, el mal, lo justo, la lealtad y la traición. La familiaridad con ese rostro y su masculinidad viene de antes, de filmes y escenarios que parecían olvidados, de antiguas imágenes conservadas en gavetas. Proviene de algunas historias disfrutadas durante la adolescencia en Cine del Hogar, de los pretendientes de las mujeres de mi familia, hombres que tenían un parecido con él y que en las fotografías en blanco y negro -en el estilo del viejo glamour fílmico- se ven abrazando a mis tías en los bailes de las sociedades municipales. John Garfield es el héroe o el villano, el tipo bueno o malo, duro o cortés, del que uno tiene la impresión de poderlo encontrar en medio de la multitud. Su valía como actor condicionan cualquiera de esas categorías.














Hace unas noches pasaron en televisión, en Historia del cine, The fallen sparrow, de 1943, dirigida por Richard Wallace y con John Garfield y Maureen O’Hara. Una producción de la RKO.

John Garfield nació en Nueva York en 1913 y murió en esta misma ciudad en 1952. Fue incluido en las listas negras de Hollywood que alentaba el senador Joseph McCarthy.

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