viernes, 6 de enero de 2012

LA VAJILLA QUE SCOTT FITGERALD QUISO DEJARLE A ZELDA.

Francis Scott Fitzgerald redactó su testamento poco antes de su muerte en 1940. Zelda, su mujer, estaba internada en un manicomio. El escritor, que poseía muy pocos bienes, dispuso: “Doy, dejo y lego a mi esposa, en caso de que recupere la cordura, todo lo que hay en mi casa y el equipamiento de cocina para que sea usado y controlado según su deseo…”

Zelda le sobrevivió ocho años pero nunca volvió a utilizar la vajilla familiar. Es posible que Scott se haya engañado a sí mismo a sabiendas que muy pocas veces se regresa de la locura.


Un fragmento del testamento de Francis Scott Fitzgerald, firmado el 10 de noviembre de 1940, aparece en El libro de los testamentos (Buenos Aires: El Ateneo, 1997), de Liliana Viola.

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