miércoles, 18 de enero de 2012

MI ABUELO VINO EN EL VALBANERA.

Por: Lázaro Sarmiento

Mi abuelo llegó a Cuba proveniente de Las Palmas de Gran Canaria a bordo del Valbanera. Se supone que este buque naufragó la noche del 9 al 10 de septiembre de 1919 a la altura de la bahía de La Habana a causa de un ciclón tropical que azotaba a la ciudad. La fecha exacta de la tragedia es un misterio. No hubo sobrevivientes.

En el naufrafio perecieron 488 personas entre tripulantes y pasajeros, en su mayoría emigrantes canarios.

Mi abuelo, que se llamaba Manuel Sarmiento, había abandonado el Valbanera cuatro días antes en Santiago de Cuba, porque pensaba que este puerto de la región oriental estaba próximo a Los Palos, el destino de su viaje. Cuando le dijeron que Los Palos se ubicaba en la zona occidental de la Isla, intentó subir nuevamente al barco pero éste había levantado ya anclas. Ese episodio le salvó la vida porque el Valbanera navegaba hacia un trágico final.

Manuel salió de Gran Canaria huyéndole al servicio militar en el ejército español. Tenía 19 años de edad. Después de un recorrido a pie desde un pueblecito de Mogán hasta el puerto de Las Palmas, subió al buque como polizón con la ayuda de un miembro de la tripulación. Venía a reunirse con tres hermanos que habían emigrado unos meses antes a Cuba en busca de fortuna y trabajaban la tierra en La Habana.

La travesía en el trasatlántico, el desembarco en Santiago de Cuba, las peripecias que tuvo que realizar, con muy poco dinero en los bolsillos, para reunirse con sus hermanos y como debió laborar de finca en finca, desde el oriente hasta el occidente de la Isla, hasta poder ver a los suyos, constituían sus historias preferidas. Las contaba con emoción infinidad de veces a sus amigos y vecinos de Madruga, municipio habanero donde vivió hasta su muerte en 1997. Todo el mundo le decía El Isleño.

En Santiago de Cuba se bajaron del Valbanera 742 pasajeros , entre ellos, un elegante caballero que dejó a bordo a su esposa y su hija con el propósito de viajar en tren hasta La Habana, adelantarse al arribo del barco, comprar una casa en la capital y recibir a su familia con ese paso resuelto. Este hombre se volvió loco y hasta los años cincuenta se le podía ver en el malecón habanero a donde iba, según decía, “a pescar el Valbanera.”

Algunos analistas señalan que cuando el barco partió de Santiago el 5 de septiembre de 1919 es probable que su capitán desconociera las peligrosas condiciones del tiempo en la costa norte cubana. Hay que tener en cuenta que en esa época los métodos de predicción meteorológica eran muy rudimentarios.

Fue así que ciclón se convirtió en una palabra asociada a la llegada de mi abuelo a Cuba y por supuesto a la historia de toda la familia, la de aquí y la de Gran Canaria, donde lloraron por un tiempo al joven Manuel creyendo que había perecido en el naufragio del Valbanera.

Mi abuelo Manuel Sarmiento con mi padre en el Parque Central de La Habana en 1945.

Yo con mis primos en Mogán, Gran Canaria, en 2008. Mi abuelo Manuel atravesó a pie estos paisajes hasta el puerto de Las Palmas, para subir al Valbanera, en 1919.
Para una amplia información sobre el Valbanera ver: El trasatlántico “Valbanera” viaja a la eternidad

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