martes, 10 de septiembre de 2013

CARTAS SOBRE LA MESA




He puesto sobre la mesa, como en un juego de cartas, todas mis fotos de los últimos 25 años. Busco afanoso el instante en que, de presa, me convertí en cazador. Salgo a la calle, glorificada hoy por una epidemia de belleza. En alguna parte de la ciudad suena una canción, ingenua y torpe. Trato de localizar un rostro conocido para compartir una cerveza. Pero estoy rodeado de anónimos. En la platea del cine, el proyector hace más horrible aún el filme y parece que todos los espectadores han escapado de un geriátrico. Pienso que éste va resultar un mal día. Como animal de costumbres, regreso al Vedado por los atajos de siempre,  con mil formas arquitectónicas y puertas cuyas molduras conozco de memoria. Estoy en mi apartamento, rodeado de imanes, libros, la cafetera, la computadora, el teléfono, la mampostería que beso cada cierto tiempo…En la televisión, un personaje menciona las palabras roon garden . De pronto percibo una sacudida entusiasta. Roon garden me conecta con afinidades privadas. Entonces voy a la caza de mis recuerdos, esa vanidad secreta. Y logro olvidar las cartas sobre la mesa.
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