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miércoles, 18 de enero de 2012

MI ABUELO VINO EN EL VALBANERA.

Por: Lázaro Sarmiento

Mi abuelo llegó a Cuba proveniente de Las Palmas de Gran Canaria a bordo del Valbanera. Se supone que este buque naufragó la noche del 9 al 10 de septiembre de 1919 a la altura de la bahía de La Habana a causa de un ciclón tropical que azotaba a la ciudad. La fecha exacta de la tragedia es un misterio. No hubo sobrevivientes.

En el naufrafio perecieron 488 personas entre tripulantes y pasajeros, en su mayoría emigrantes canarios.

Mi abuelo, que se llamaba Manuel Sarmiento, había abandonado el Valbanera cuatro días antes en Santiago de Cuba, porque pensaba que este puerto de la región oriental estaba próximo a Los Palos, el destino de su viaje. Cuando le dijeron que Los Palos se ubicaba en la zona occidental de la Isla, intentó subir nuevamente al barco pero éste había levantado ya anclas. Ese episodio le salvó la vida porque el Valbanera navegaba hacia un trágico final.

Manuel salió de Gran Canaria huyéndole al servicio militar en el ejército español. Tenía 19 años de edad. Después de un recorrido a pie desde un pueblecito de Mogán hasta el puerto de Las Palmas, subió al buque como polizón con la ayuda de un miembro de la tripulación. Venía a reunirse con tres hermanos que habían emigrado unos meses antes a Cuba en busca de fortuna y trabajaban la tierra en La Habana.

La travesía en el trasatlántico, el desembarco en Santiago de Cuba, las peripecias que tuvo que realizar, con muy poco dinero en los bolsillos, para reunirse con sus hermanos y como debió laborar de finca en finca, desde el oriente hasta el occidente de la Isla, hasta poder ver a los suyos, constituían sus historias preferidas. Las contaba con emoción infinidad de veces a sus amigos y vecinos de Madruga, municipio habanero donde vivió hasta su muerte en 1997. Todo el mundo le decía El Isleño.

En Santiago de Cuba se bajaron del Valbanera 742 pasajeros , entre ellos, un elegante caballero que dejó a bordo a su esposa y su hija con el propósito de viajar en tren hasta La Habana, adelantarse al arribo del barco, comprar una casa en la capital y recibir a su familia con ese paso resuelto. Este hombre se volvió loco y hasta los años cincuenta se le podía ver en el malecón habanero a donde iba, según decía, “a pescar el Valbanera.”

Algunos analistas señalan que cuando el barco partió de Santiago el 5 de septiembre de 1919 es probable que su capitán desconociera las peligrosas condiciones del tiempo en la costa norte cubana. Hay que tener en cuenta que en esa época los métodos de predicción meteorológica eran muy rudimentarios.

Fue así que ciclón se convirtió en una palabra asociada a la llegada de mi abuelo a Cuba y por supuesto a la historia de toda la familia, la de aquí y la de Gran Canaria, donde lloraron por un tiempo al joven Manuel creyendo que había perecido en el naufragio del Valbanera.

Mi abuelo Manuel Sarmiento con mi padre en el Parque Central de La Habana en 1945.

Yo con mis primos en Mogán, Gran Canaria, en 2008. Mi abuelo Manuel atravesó a pie estos paisajes hasta el puerto de Las Palmas, para subir al Valbanera, en 1919.
Para una amplia información sobre el Valbanera ver: El trasatlántico “Valbanera” viaja a la eternidad

martes, 19 de mayo de 2009

SALVAR CIERTAS EMOCIONES.


Recuerdo que un día sentí una felicidad irídica porque había empezado a trabajar en el lugar que entonces me parecía el centro del universo: La Rampa de La Habana. Y aunque he sido infiel a muchas emociones, esta ha quedado anclada en la zona del cerebro donde algunas impresiones nunca se borran.

“…sin embargo, aprecio y respeto la humilde y tenaz fidelidad que determinadas personas –sobre todo mujeres- mantienen por sus gustos, sus discos, sus antiguas empresas, por las fiestas desaparecidas: admiro su voluntad de seguir siendo los mismos en medio del cambio, de salvar su memoria, de llevarse con la muerte la primera muñeca, un diente de leche, un primer amor.”

En la consulta del dentista, mientras espero mi turno con el terror, me hago acompañar de un libro que fue una de mis lecturas deslumbrantes en una época: Las Palabras (Les Mots) de Jean Paul Sartre. Este texto era la primera parte de una autobiografía entonces inconclusa.


“He conocido a hombres que se acostaron ya tarde con una mujer envejecida por la simple razón de que la habían deseado en su juventud…A mi no me duran los rencores y lo confieso todo, complacientemente; estoy muy bien dotado para la autocrítica a condición de que no pretendan imponérmela.”

Disfruto de este Sartre que, siendo en apariencia tan autobiográfico y personal, no deja de ser un malicioso manipulador. En una página de su libro subrayo esta frase: “soy constante en mis afectos y en mi conducta pero infiel a mis emociones…”.

Al igual que modificamos el recuerdo, también cambiamos la interpretación de antiguas emociones. Y al final hay quienes logran una especie de obra de arte.

Imágenes: Obras de Tamara de Lempicka

domingo, 1 de marzo de 2009

Los personajes secretos regresan los domingos.
Por: Lázaro Sarmiento

Ya no podré ser Emperador, campeón de paracaidismo, hombre pez, o el amante más deseado del universo.

Hubo una época en que quise ser barman en un bar céntrico de La Habana. Esa ocupación me hubiera permitido fabular las conversaciones de los clientes mientras preparaba exquisitos cócteles, incluido uno nombrado Mary Pickford.

Luego imaginé -no estoy seguro de que fuera un sueño- ser la pareja sentimental de una figura de cabaret. No una estrella sino alguien del cuerpo de baile. Después de una larga noche de espera, extinguido ya el eco de la música urbana, hacíamos el amor bañados en colonia barata. En los labios unas gotas de alcohol. Nos quedábamos rendidos con Radio Reloj de fondo y las primeras noticias del amanecer transmitidas desde una habitación próxima.



Otra tarde de domingo dedicada a digitalizar antiguas fotografías. La máquina ayuda a recuperar los personajes secretos que quisimos interpretar en cada una de nuestras edades. Algunos fueron terrícolas vulgares, mediocres deportistas y animales sexuales. También héroes, arquitectos o ídolos dramáticos. En una ocasión me convertí en ladrón de planetas.


Es saludable escanear la memoria .

Imágenes: Fred Bred 1 Spy 2008 (izquierda) .Bar (2002), obra de Rocío García.(derecha)

sábado, 7 de febrero de 2009

MIS PRIMEROS VIAJES POR LOS OCEANOS.


Por: Lázaro Sarmiento

Existían ebtibces dos capitales alemanas: Bonn y Berlín. Etiopía era un imperio y Zanzíbar un protectorado británico. Angola aparecía como provincia portuguesa de Ultramar. Las fronteras y los colores de los mapas no eran lo que son en la actualidad. Y en aquel mundo se mencionaba una Cortina de Hierro que, decían, dividía a Europa en dos zonas diferentes, no por la geografía sino por la política: el Este y el Oeste. La primera vez que encontré la metálica cortina fue en un número de Selecciones del Reader’a Digest. Ejemplares de esa publicación con más de una década de antigüedad se comercializaban en unas librerías de viejo que estuvieron frente al cine Moderno hasta 1968, el año de la Ofensiva Revolucionaria.

Hoy estuve pensando en los libros que me acompañan desde hace muchísimo tiempo. Quizás el primer libro que compré en mi vida ( que yo recuerde ) por mi propia iniciativa, siendo niño, fue el Atlas Geográfico Mundial de Bolsillo, elaborado e impreso especialmente para Cuba en Praga, Checoslovaquia, en el año 1963. Lo descubrí poco tiempo después de publicado, entre los libros que cada día colocaban en una carretilla de ventas a la entrada de la clínica La Benéfica, a unas cuadras de donde yo vivía en Luyanó.

Con este Atlas aprendí la altura del Everest, el tamaño de Groenlandia y la ubicación de Katmandú. Y luego los novios de mis tías, que eran marineros y viajaban en barcos de la Flota Cubana de Pesca, trazaban con las puntas de sus dedos sobre el color azul las rutas oceánicas que recorrían hasta los bancos de peces cerca de Terranova.

Muchas de las fronteras del Atlas Geográfico Mundial de Bolsillo cambiaron drásticamente desde que acaricié por primera vez sus mapas y soñé recorrer sus ciudades. Me resulta cómodo pensar que ni el libro ni los recuerdos han envejecido sino que el mundo se ha rejuvenecido.

lunes, 2 de febrero de 2009

Enamorarse en bloque
Por: Lázaro Sarmiento

Cada cierto tiempo me someto a una experiencia casi masoquista: abro mis cuadernos de apuntes que tienen quince o más años, incluso, uno ya cumplió veinte (cuadernos que alimentaba a diario durante una vida anterior, en la prehistoria de la computadora y la internet ). Percibo entonces un temor parecido al que sienten los gatos al entrar en una habitación .

“Amar a muchas personas, ninguna de las cuales nos colma, pero que juntas componen una felicidad plural, desordenada, tumultuosa, inquieta; una inquietud, es cierto, menos total y amenazadora que la que inspira el amor a una sola persona. Esto es, quizás, la sabiduría. Poner el corazón en muchas cestas, reunidas en una deliciosa complicidad cuyo centro sería yo. Una buena variante consistiría en estar enamorado en bloque de toda una familia, la más numerosa posible, y hacerme adoptar por ella”.

No recuerdo la fecha en que transcribí el párrafo anterior. Pertenece a El vagabundo inmóvil, de Michel Tournier (debió ser un poco antes de 1990). No creo que me interese averiguar por qué este texto mínimo llamó mi atención hace veinte años. Pero sucede: los cuadernos de apuntes, con números lejanos, desencadenan una confrontación con antiguas emociones y afinidades Lo mismo pasa con los recortes de periódicos anteriores a Google y otros buscadores. Y también con las canciones que envejecieron, las caras o los músculos del abdomen.

Imagen: Delirium tremens (tríptico) Rocío García, óleo. 2003.

viernes, 30 de enero de 2009


Desnudarse frente a extraños.

La relación dura unos minutos. Por sus ojos pasan mis sonrisas dibujadas, las poses que ensayé, los abrazos con los amigos y también comidas disfrutadas. Ella no muestra pudor; actúa como testigo de los cuerpos amados y de varios intentos por atrapar la felicidad. Amor no te vayas. Su mirada esta acostumbrada al único strip-tease permitido por los moralistas. Durante una jornada atiende decenas de peticiones como la mía. Por eso acumula miles de gestos, camisas, aeropuertos, azules, labios, dientes… Hay que realizar retoques, aclarar escenas, cortar los bordes. Borra ese edificio. La vida es bella .Cuidado que se queda una mano fuera…”muchos años de paz y armonía…” (tal vez fue en inglés).La última es frente a un espejo, hotel Berkeley . Le pago su trabajo – estoy complacido- y ella dirige la atención hacia otros rostros, nuevas vidas. ¿Recordará mañana que tiré piedras en el río Bayamo? La labor continúa para la editora de fotografías.

Tomo el sobre y camino por La Habana con la ilusión de que entré en la inmortalidad por la puerta de Photo Service.
Foto: Lázaro.

jueves, 18 de diciembre de 2008

La dicha.

Hay un grupo de escritores cuya obra me gusta siempre tener cerca. Marguerite Yourcenar (1903-1987) figura en esa selección.

“En esta habitación trivial, sin lazo alguno con el pasado ni con el porvenir (y por esa razón se es más uno mismo), en medio de un día o de una noche cualquiera, ocurre ese milagro de repente, esa gracia que a veces desciende: no un instante de felicidad, pues la felicidad no se cuenta por instantes, sino la conciencia repentina de que la dicha habita en nosotros. "

Marguerite Yourcenar en Una vuelta por mi cárcel. Punto de Lectura, España, 2001. Imagen: Habitación en el Hotel Berkeley , Paris. Foto: Lázaro.

sábado, 13 de septiembre de 2008


CUBA: MILLONES DE VIDAS PROTEGIDAS.

Fue una movilización extraordinaria, rápida y organizada para proteger a la población cubana contra la fuerza destructora de los huracanes. En una información publicada en el periódico Granma (13.09.08) bajo el título Valoraciones preliminares tras el paso de los huracanes Gustav e Ike se recogen las siguientes cifras:

“Datos ofrecidos por la Defensa Civil muestran que, en cumplimiento de las medidas de protección adoptadas, fueron activados más de 2 000 órganos de dirección, alrededor de 1 500 centros de elaboración de alimentos y aproximadamente 2 200 albergues, de los cuales más de 1 200 eran escuelas.

Fueron movilizados alrededor de 160 000 efectivos —más de 2 800 integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias—, en función de proteger a la población. Además, se emplearon más de 9 500 medios de transporte, 1 400 máquinas ingenieras y alrededor de 4 500 medios de comunicaciones.

Tales medidas posibilitaron que más de 2 700 000 personas fueran protegidas, de ellas 2 150 000 en casas de amigos y familiares, lo que refleja el espíritu y sentido de solidaridad de nuestra población.

De manera rápida y organizada retornaron a sus viviendas aproximadamente 170 000 estudiantes y fueron reubicados en lugares seguros 6 900 campistas nacionales y 2 800 turistas internacionales. “

lunes, 8 de septiembre de 2008


Los huracanes serán más fuertes en el futuro.

Mientras los nombres de los huracanes Gustav e Ike eran pronunciados en el Caribe y Estados Unidos, un especialista del clima declaraba la semana pasada: "Si los mares continúan calentándose, podemos esperar ver tormentas más potentes en el futuro". El científico James Elsner añadía: "En lo que va de año, como temporada, vimos que los océanos se calientan y creo que existe alguna razón para creer que por eso estamos viendo esta gran cantidad de actividad (de tormentas)".

El resultado de un estudio publicado en la revista Nature por Elsner, James Kossin y Thomas Jagger, de la Universidad del Estado de Florida y de la Universidad de Wisconsin, plantea lo siguiente:

“El aumento en 1º grado de la temperatura de la superficie oceánica, “trae consigo un aumento de la frecuencia global de los ciclones fuertes (con vientos superiores a 51 metros por segundo), que van desde 13 hasta 17 ciclones al año”.

Y aunque los autores del citado estudio advierten que el estudio mantiene algunos factores de incertidumbre, muchos meteorólogos han vinculado las tormentas más fuertes con el incremento de las temperaturas en la superficie del mar en el Atlántico Norte y en otros lugares, bajo la denominada teoría del motor térmico: dado que los ciclones tropicales se alimentan de aguas calientes, cuando más caliente es el agua, más intensa es la tormenta.

Los pueblos del Caribe tendremos que enfrentar el desafío de huracanes cada día más fuertes.


ESFUERZOS PARA RECUPERAR EL MEJOR TABACO DEL MUNDO.
Por: Lázaro Sarmiento
La Televisión Cubana presentó un reportaje del periodista Boris Fuentes sobre las pérdidas de tabaco en la occidental provincia de Pinar del Río, que hace unos días sufrió los embates de Gustav, un poderoso huracán de categoría 4. En Pinar del Río, donde se produce el mejor tabaco del mundo, más de 5 mil casas de este cultivo fueron destruidas parcial o totalmente. Los vegueros (cultivadores) trabajan fuertemente en estos momentos para recuperar las hojas de tabaco afectadas por el devastador huracán. Ellos tratan de salvar la mayor cantidad de tabaco húmedo, secarlo y luego incorporarlo al proceso de producción. En total se mojaron 49 mil quintales de tabaco. Se espera que la inmensa mayoría de esa cifra pueda recuperarse. Recordemos que de Pinar del Río salen para el mundo unos 100 millones de habanos cada año.

sábado, 6 de septiembre de 2008


El huracán y la educación en Cuba.
Conmueven y alientan las imágenes y noticias sobre los niños y maestros de la Isla le la Juventud tratando de arrancar su curso escolar en medio de un paisaje dramático y cuando han perdido numerosos bienes materiales. La educación constituye una de las prioridades de la sociedad cubana.

Ramón Sánchez, director de Educación en el territorio, declaró al periódico Juventud Rebelde: «El reinicio de las actividades será de forma escalonada y progresiva. El Ministerio de Educación nos ha entregado toda la base material de estudio y de vida. Primero deben incorporarse los alumnos que puedan acceder a las instituciones sin transportación”.

Las escuelas menos dañadas albergarán estudiantes de las más afectadas. Los primeros en la sesión de la mañana, y el resto por la tarde “En todos los casos se trata de no alejar demasiado el aula del lugar de residencia de los estudiantes. “

Y aunque muchos maestros tienen sus casas destruidas, otros han brindado las suyas para abrir aulas. Lo mismo ha sucedido con la Policía Nacional Revolucionaria, el Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente y otros organismos, los cuales han ofrecido locales que resistieron la embestida de las aguas y los vientos del huracán Gustav.

Las tejas para los techos de las escuelas de la Isla de la Juventud ya comenzaron a llegar por barco.

La recuperación será difícil y seguramente larga pero la vida adopta muchas formas de expresión. Y en ese renacer no faltará el abrazo de la Patria, que es el calor de todos los cubanos.

Foto: Granma

lunes, 1 de septiembre de 2008


LA PALABRA CICLON EN LA BITACORA FAMILIAR

Mi abuelo llegó a Cuba proveniente de Las Palmas de Gran Canaria a bordo del Valbanera.Se supone que este buque naufragó la noche del 9 al 10 de septiembre de 1919 a la altura de la bahía de La Habana a causa del ciclón tropical que azotaba a la ciudad. La fecha exacta de la tragedia es un misterio. No hubo sobrevivientes.

Perecieron ahogadas 488 personas entre tripulantes y pasajeros, en su mayoría emigrantes canarios.

Mi abuelo, que se llamaba Manuel Sarmiento, había abandonado el Valbanera cuatro días antes en Santiago de Cuba, porque pensaba que este puerto estaba próximo a Los Palos, el destino de su viaje. Cuando le dijeron que esa localidad se ubicaba en el otro extremo de la Isla intentó subir nuevamente al barco pero éste había levantado anclas. Ese episodio le salvó la vida porque el Valbanera ya navegaba hacia su trágico final.

Manuel salió de Gran Canaria huyéndole al servicio militar en el ejército español. Tenía 19 años de edad. Después de un recorrido a pie desde un pueblecito de Mogán hasta el puerto de Las Palmas, subió al buque con la ayuda de un miembro de la tripulación. Venía a reunirse con tres de sus hermanos que habían emigrado a Cuba y trabajaban en la agricultura en la provincia de La Habana.

La travesía en el trasatlántico, el desembarco en Santiago de Cuba, las peripecias que tuvo que realizar, con muy poco dinero en los bolsillos, para reunirse con sus hermanos y como debió laborar de finca en finca, desde el oriente hasta el occidente de la Isla, hasta poder ver a los suyos, constituían su historia preferida. La contó con emoción infinidad de veces a sus amigos y vecinos de Madruga, municipio habanero donde vivió hasta su muerte en 1997. Todo el mundo le decía El Isleño.

En Santiago de Cuba se bajaron del Valbanera 742 pasajeros , entre ellos, un ciudadano español que dejó a bordo a su esposa y su hija con el propósito de viajar en tren hasta La Habana, adelantarse al arribo del barco, comprar una casa en la capital y recibir a su familia con ese paso resuelto. Este hombre se volvió loco y hasta los años cincuenta se le podía ver en el malecón habanero a donde iba, según decía, “a pescar el Valbanera.”

Algunos analistas señalan que cuando el Valbanera abandonó el puerto de Santiago de Cuba el 5 de septiembre de 1919 es probable que el capitán desconociera que se estaba formando un ciclón en el Golfo. Hay que tener en cuenta que en esa época los métodos de predicción meteorológica eran muy rudimentarios.

Varios sitios en internet ofrecen este dato: Los restos del Valbanera reposan en los 24º 33,5´ de latitud Norte y los 82º 28,2´de longitud Oeste, en un banco de arenas movedizas denominado Half Moon Shoal (El Bajo de la Media Luna).Este lugar se encuentra en el Santuario Nacional de los Cayos de Florida, a unas 95 millas al norte de La Habana, 40 millas al oeste de Key West y a unas 5 millas al este del Faro de Rebeca.

Fue así que ciclón se convirtió en una palabra asociada a la llegada de mi abuelo a Cuba y por supuesto a la historia de toda la familia, la de aquí y la de Gran Canaria, donde lloraron por un tiempo al joven Manuel creyendo que había perecido en el naufragio del Valbanera.

jueves, 21 de agosto de 2008


ALABANZAS A LOS PIES.
Por: Lázaro Sarmiento
He encontrado en una de mis viejas libretas de apuntes ciertas anotaciones sobre los pies que comparto con los lectores de este blog.

Ninguna parte del cuerpo está tan cerca de la grandeza como los pies. El amor, la muerte, la gloria, la hombría siempre terminan arrojados a los pies de los héroes o de los victimarios.

Isadora Duncan decía que la bailarina debía moverse como una luz, “posarse en la tierra con la naturalidad de un rayo de luz”.

A lo que en una ocasión añadió Dulce María Loynaz : “Es decir , no debe tener pies, porque la luz no los tiene, y si los tiene, a pesar del precepto, debe olvidarse de ellos, portarse como si no los tuviera

“Pero cómo puede olvidarse una bailarina de sus pies cuando ellos son el tallo que la sostiene en el aire, el hilo que la suspende entre el cielo y la tierra, Ha de olvidarlo, sin embargo; y ha de olvidar también todo lo que persiste en ella como atadura física, su traje, su belleza, hasta su propio rostro”.

Más de la libreta de apuntes:

Como si debajo existiera un planeta subterráneo que alimentara con una vida secreta aquella multitud de pies, a cada uno, una energía diferente.


miércoles, 20 de agosto de 2008

DOS ANCIANOS EN LA FRONTERA.






Ojalá mi cámara tuviera el ojo fabulador de Nan Goldin para lograr la visualidad justa de esta pareja. Pero termino conformándome con seguir sus pasos durante un par de cuadras en su obstinación casi ortopédica de figurar en el paisaje de París.

domingo, 17 de agosto de 2008


LA PALABRA CICLON EN LA BITACORA FAMILIAR.

Mi abuelo llegó a Cuba proveniente de Las Palmas de Gran Canaria a bordo del Valbanera. Se supone que este buque naufragó la noche del 9 al 10 de septiembre de 1919 a la altura de la bahía de La Habana a causa del ciclón tropical que azotaba a la ciudad. La fecha exacta de la tragedia es un misterio. No hubo sobrevivientes.

Perecieron ahogadas 488 personas entre tripulantes y pasajeros, en su mayoría emigrantes canarios.

Mi abuelo, que se llamaba Manuel Sarmiento, había abandonado el Valbanera cuatro días antes en Santiago de Cuba, porque pensaba que este puerto estaba próximo a Los Palos, el destino de su viaje. Cuando le dijeron que esa localidad se ubicaba en el otro extremo de la Isla intentó subir nuevamente al barco pero éste había levantado anclas. Ese episodio le salvó la vida porque el Valbanera ya navegaba hacia su trágico final.

Manuel salió de Gran Canaria huyéndole al servicio militar en el ejército español. Tenía 19 años de edad. Después de un recorrido a pie desde un pueblecito de Mogán hasta el puerto de Las Palmas, subió al buque con la ayuda de un miembro de la tripulación. Venía a reunirse con tres de sus hermanos que habían emigrado a Cuba y trabajaban en la agricultura en la provincia de La Habana.

La travesía en el trasatlántico, el desembarco en Santiago de Cuba, las peripecias que tuvo que realizar, con muy poco dinero en los bolsillos, para reunirse con sus hermanos y como debió laborar de finca en finca, desde el oriente hasta el occidente de la Isla, hasta poder ver a los suyos, constituían su historia preferida. La contó con emoción infinidad de veces a sus amigos y vecinos de Madruga, municipio habanero donde vivió hasta su muerte en 1997. Todo el mundo le decía El Isleño.

En Santiago de Cuba se bajaron del Valbanera 742 pasajeros , entre ellos, un ciudadano español que dejó a bordo a su esposa y su hija con el propósito de viajar en tren hasta La Habana, adelantarse al arribo del barco, comprar una casa en la capital y recibir a su familia con ese paso resuelto. Este hombre se volvió loco y hasta los años cincuenta se le podía ver en el malecón habanero a donde iba, según decía, “a pescar el Valbanera.”

Algunos analistas señalan que cuando el Valbanera abandonó el puerto de Santiago de Cuba el 5 de septiembre de 1919 es probable que el capitán desconociera que se estaba formando un ciclón en el Golfo. Hay que tener en cuenta que en esa época los métodos de predicción meteorológica eran muy rudimentarios.

Varios sitios en internet ofrecen este dato: Los restos del Valbanera reposan en los 24º 33,5´ de latitud Norte y los 82º 28,2´de longitud Oeste, en un banco de arenas movedizas denominado Half Moon Shoal (El Bajo de la Media Luna). Este lugar se encuentra en el Santuario Nacional de los Cayos de Florida, a unas 95 millas al norte de La Habana, 40 millas al oeste de Key West y a unas 5 millas al este del Faro de Rebeca.

Fue así que ciclón se convirtió en una palabra asociada a la llegada de mi abuelo a Cuba y por supuesto a la historia de toda la familia, la de aquí y la de Gran Canaria, donde lloraron por un tiempo al joven Manuel creyendo que había perecido en el naufragio del Valbanera.

viernes, 13 de junio de 2008


La fidelidad a las emociones.
Por: Lázaro Sarmiento
Recuerdo el día en que sentí una felicidad irídica porque empecé a trabajar en el lugar que para mí entonces era el centro del universo: La Rampa de La Habana. Y aunque he sido infiel a muchas emociones, otras han quedado ancladas en la zona izquierda del cerebro donde están, dicen, las neuronas de la felicidad.

“…sin embargo, aprecio y respeto la humilde y tenaz fidelidad que determinadas personas –sobre todo mujeres- mantienen por sus gustos, sus discos, sus antiguas empresas, por las fiestas desaparecidas: admiro su voluntad de seguir siendo los mismos en medio del cambio, de salvar su memoria, de llevarse con la muerte la primera muñeca, un diente de leche, un primer amor.”

En la consulta del dentista, mientras esperaba mi turno con el terror, me hice acompañar de un libro que fue una de las lecturas deslumbrantes de mi juventud: Las Palabras (Les Mots) de Jean Paul Sartre, publicado en La Habana en 1970 en la Colección Testimonio del Instituto del Libro. Este texto era la primera parte de una autobiografía entonces inconclusa.

“He conocido a hombres que se acostaron ya tarde con una mujer envejecida por la simple razón de que la habían deseado en su juventud…A mi no me duran los rencores y lo confieso todo, complacientemente; estoy muy bien dotado para la autocrítica a condición de que no pretendan imponérmela.”

Disfruto de ese Sartre que, siendo en apariencia tan autobiográfico y personal, no deja de ser un malicioso manipulador. Pero no siempre podré afirmar como este discutido intelectual: “…soy constante en mis afectos y en mi conducta pero infiel a mis emociones…”.

Calle 23. Foto: Alfredo Zamora. 13 de junio de 2008.
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