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miércoles, 29 de febrero de 2012

DEPRAVACIONES EN LA PANTALLA Y EN EL PÚBLICO.




Detrás de esas columnas y arcos estaba el cine Bélgica de 750 butacas. Calle Monserrate no. 518.Habana Vieja.

En La Habana para un infante difunto, Cabrera Infante escribió : “El cine más al sur, el Bélgica, fue otro que nunca visité por su fama de infame, con el peor público de todos los cines nefandos de La Habana”.Otros cines en esta categoría eran el Niza y el Montecarlo. Sobre este último: “depravaciones en la pantalla, depravados en el público”.

Estos pequeños cines de un público “no decente” se perdieron en el tiempo. En cambio, frente al Bélgica, se ha salvado la preciosa fachada del antiguo cine Universal que hasta hace pocos años ofreció películas y que en la actualidad es local de ensayo de un pequeño grupo de teatro.

Fantasmas del antiguo cine Bélgica: no queda ninguno. Cruzaron la calle atraídos por los plátanos y las papayas del vecino Mercado de Egido, uno de los más populares de la capital.





viernes, 30 de diciembre de 2011

LA LEALTAD A LAS EMOCIONES.

Por: Lázaro Sarmiento

Ese día sentí una felicidad expansiva, casi irídica. Había empezado a trabajar en una estación de radio ubicada en el lugar que para mí entonces era el centro del universo: La Rampa, en La Habana. Y aunque he sido infiel a muchas emociones, otras-como la primera vez "en el aire"- han quedado ancladas en la zona izquierda del cerebro donde, dicen, están las neuronas de la felicidad.

“… aprecio y respeto la humilde y tenaz fidelidad que determinadas personas –sobre todo mujeres- mantienen por sus gustos, sus discos, sus antiguas empresas, por las fiestas desaparecidas: admiro su voluntad de seguir siendo los mismos en medio del cambio, de salvar su memoria, de llevarse con la muerte la primera muñeca, un diente de leche, un primer amor.”

En la consulta del dentista, mientras esperaba mi turno con el terror, me hice acompañar de un libro que fue una de las lecturas deslumbrantes de mi juventud: Las Palabras (Les Mots) de Jean Paul Sartre, publicado en La Habana en 1970 en la Colección Testimonio del Instituto del Libro. Este texto era la primera parte de una autobiografía entonces inconclusa.

“He conocido a hombres que se acostaron ya tarde con una mujer envejecida por la simple razón de que la habían deseado en su juventud…A mi no me duran los rencores y lo confieso todo, complacientemente; estoy muy bien dotado para la autocrítica a condición de que no pretendan imponérmela.”

Disfruto de ese Sartre que, siendo en apariencia tan autobiográfico y personal, no deja de ser un malicioso manipulador. Pero no siempre podré afirmar como este discutido intelectual: “…soy constante en mis afectos y en mi conducta pero infiel a mis emociones…”.

Porque hay emociones a las que guardamos una reconfortante lealtad.



domingo, 26 de junio de 2011

BUSCANDO LAS GRULLAS DE LA EMPERATRIZ


Por: Lázaro Sarmiento

Frente al cine Águila de Oro, en el barrio chino de La Habana, pienso en el destino de las grullas imperiales durante los fulgores de la Revolución en Pekín. Y luego imagino pasadizos ocultos detrás de los muros de las viejas sociedades fraternales chinas en Cuba. En sus fachadas hay grabados nombres con fonéticas misteriosas…Cheng-Wah, Loung Kong Ta Tong, Min Chin Tang, Chang...

Me gusta ese pequeño callejón en una esquina de Zanja, con algo de set de la Paramount atiborrado de mini restaurantes que sirven comida china y criolla y también pizzas, espaguetis y dulces cubanos. Pero no es la comida la que me impresiona sino el pasado glorioso de nuestra ciudad amarilla.

Ya en el año 1940 Alejo Carpentier sentía nostalgia por la más admirable fábrica de ensueños que pueda imaginarse: el Teatro Chino de La Habana, “que gozaba del privilegio de ser con el de Lima y el de Los Ángeles, uno de los mejores de América en su género.”


Alejo anotaba: “El teatro chino es ininteligible para quien desconoce su simbólica admirable…Pero cuando se sabe del sentido de ciertos objetos dotados de historia, todo se hace claro y poético…”

Lo mismo pensaba Dulce María Loynaz , que un día en su palacete de El Vedado le dijo a Miguel Barnet: “Cuando vaya a Pekín y tenga contacto directo con ese país va a comprender mejor muchas claves de la gran cultura china.” El autor de Biografía de un cimarrón visitó la Ciudad Prohibida, la Muralla y mil sitios más. Y al regresar a La Habana escribió Poemas chinos…

…“Las uñas de la emperatriz eran terriblemente largas/La emperatriz poesía un jardín de piedras preciosas y grullas amaestradas…”




Entrada del callejón de Zanja. Barrio chino de La Habana. Con un grupo de amigos, entre ellos Lin Chang, músico y locutor de la radio cubana, descendiente de familia de origen chino asentada en Manzanillo, en el oriente de la Isla.







sábado, 25 de diciembre de 2010

ALICIA Y LA ETERNIDAD

Por: Lázaro Sarmiento


Me gusta el concepto sobre la edad de las personas que el escritor norteamericano Thornton Wilder (1897- 1975) expresó en su novela Los idus de marzo. En este libro, el personaje de Cicerón le escribe a su hermano:

“Yo sostengo que cada persona tiene una edad hacia la cual apunta toda la vida como la aguja imantada apunta al Norte. Marco Antonio tendrá siempre dieciséis años, y del contraste entre esta edad y los años que realmente cuenta resulta un espectáculo cada vez más lamentable. Mi buen amigo Bruto ha sido un cincuentón reflexivo y juicioso desde la edad de dice años. César está siempre en la cuarentena, como un Jano que mirase irresoluto hacia la juventud y hacia la vejez. Según esta ley, Cleopatra, a pesar de su juventud, tendría cuarenta y cinco, lo que hace aparecer desconcertantes sus gracias juveniles. Su redondez es la de una mujer que ha tenido ocho hijos. Su andar y su porte son muy admirados, pero no por mí. Tiene veinticuatro años y camina como si tratara de representar veinticuatro años.”

De acuerdo con esta tesis, Alicia siempre aparentará la edad de Giselle.

Ella ha reiterado en varias ocasiones que vivirá 200 años. En 1986 le preguntaron para el libro Diálogos con la danza ¿Qué le pide usted a la vida? :

“-Doscientos años. Y espero que la ciencia avance bastante rápido y que algunos tipos en vez de hacer bombas y otras armas de destrucción o de promover su desarrollo desenfrenado, cuiden más del ser humano, hagan más por su bienestar.”

El reciente cumpleaños 90 de Alicia Alonso, celebrado en Cuba como una fiesta nacional, sugiere que su aguja imantada apunta hacia la eternidad. No por el mucho tiempo que ha vivido hermosamente sino porque somos cómplices entusiastas de esa ilusión.

OTRAS ENTRADAS:

ALICIA ALONSO, NOSTALGIA DEL FUTURO.

ALICIA ALONSO DETIENE EL TIEMPO.

ALICIA ALONSO Y LOS PLANETAS.

ALICIA Y FERNANDO ALONSO JUNTOS EN LIFE.


miércoles, 30 de diciembre de 2009

LOS SECRETOS DE TROPICANA.

Por: Lázaro Sarmiento

El cabaret Tropicana, un símbolo del espectáculo en Cuba, fue Inaugurado el 30 de diciembre de 1939, en medio de una floresta lujuriante en el barrio de Marianao de La Habana. En su historia aparecen nombres como los del empresario Martin Fox, el arquitecto Max Borges Jr. (diseñó el modernista salón Arcos de Cristal), el coreógrafo Federico Neyra, Rodney, y los de toda una constelación de artistas que durante 70 años han contribuido al brillo del lugar, famoso por sus shows con mujeres “lámparas”, coreografías ambiciosas, bailarinas trapecistas y un delicioso estilo kitsch.

Hasta hace poco más de medio siglo, este paraíso bajo las estrellas formaba parte de los intereses de célebres jefes de la mafia en Estados Unidos. Al igual que en otros cabarets y hoteles de la Isla, en Tropicana funcionaba un casino de juego que proporcionaba enormes ganancias a sus dueños. Además de las ruletas y las cartas, se dice que había una línea telefónica directa para apuntar números en la lotería de Miami. La Revolución erradicó el juego en Cuba en 1960.


En el libro de Enrique Cirules titulado La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana (Editorial de Ciencias Sociales, 2006), el testimoniante Armando Jaime Casielles se refiere a los negocios del cabaret con estas palabras:

“Se ha dicho en muchas ocasiones que Martin Fox era el dueño de Tropicana. Eso es algo absolutamente falso. Fox no contaba con ningún poder para arrebatarle a la Organización (la mafia) los negocios de Tropicana. Ni siquiera el general Batista podía adueñarse de Tropicana. Santos Traficante o Joe Stasi controlaban directamente los asuntos de ese cabaret. Martin Fox era una cabeza visible, como otros muchos personajes de esa época en la fabulosa Habana”.

Armando Jaime fue chofer guardaespaldas de Meyer Lansky durante 1957 y 1958. En esos años el célebre mafioso vivió en La Habana, donde manejaba varios casinos de juego.

En otro libro, Tropicana Nights. The Life and Times of the Legendary Cuban Nightclub, publicado en Estados Unidos por la periodista Rosa Lowinger, se recogen las memorias y anécdotas de Ofelia Fox, viuda de Martin Fox, el dueño de Tropicana hasta su nacionalización por el Gobierno Revolucionario.

Un capítulo de la obra especula sobre el destino de la considerable fortuna que Martin Fox” consiguió sacar de Cuba en 1959 pero que su esposa nunca vio, al morir el dueño del cabaret de un ataque al corazón poco después de dejar la Isla. Ofelia se vio sin un centavo y obligada a trabajar para salir adelante”.

¿Entonces a dónde fue a parar el dinero extraído de Tropicana?

En la pista del cabaret Tropicana han actuado Josephine Baker, Nat King Cole, Rita Montaner, Rosita Fornés, Xavier Cugat, Omara Portuondo, Ernesto Bonino, Bola de Nieve, Carmen Miranda, Esther Borja, Amanda Ledesma, Celia Cruz, Liberace, Yma Sumac, Paul Robeson, Alejandra Guzmán, Olga Guillot y Cheo Feliciano .

El escritor Joaquín Baquero y yo, tratando de mover de su sitio a las bailarinas de mármol de la Danza de las Horas, en abril de 2002. En esa época ofrecían el show La gloria eres tú.Este grupo escultórico ubicado en la entrada de Tropicana fue concebido por el italiano Aldo Gamba y antes estuvo en el desaparecido Casino Nacional.

La bailarina Ana Gloria Varona en los años 50 dejó su impronta en la pista del cabaret Tropicana. Vive en La Habana, donde en 2009 la entrevistaron para una emisión nostálgica titulada Las reinas de la noche, del programa de televisión Otros tiempos de Cubavisiòn.

El arquitecto Max Borges Jr. (1918-2009) diseñò en 1951 la fachada y ambientes interiores de Tropicana partiendo de una sumatoria de imágenes, arcos y fórmulas matemáticas invertidas. Medalla de oro del Colegio de Arquitectos de Cuba.
Arriba a la Izquierda, en el texto: Escultura de bailarina, símbolo de Tropicana. Es obra de la artista Rita Longa (1912-2000).



jueves, 17 de diciembre de 2009

LA HABANA: AQUELLOS VIEJOS CINES.


Por: Lázaro Sarmiento

En un conversatorio en la Maqueta de La Habana en 1998, el escritor Ambrosio Fornet evocó sus imágenes de esta ciudad durante las décadas del cuarenta y el cincuenta. Primero venía de vacaciones desde su natal Bayamo hasta que se estableció en la capital del país. Sus impresiones aparecen incluidas en el libro La Habana que va conmigo, una selección de textos de Mario Coyula (Editorial Letras Cubanas).

Como La Habana que lleva dentro, Ambrosio Fornet describió una zona que “abarcaría media docena de kilómetros cuadrados: los que se extenderían en torno a un eje imaginario cuyo centro pudiera ser el Parque Central”. Y entre las imágenes y ambientes que recordó figuran las salas de cine:

“En aquella época sólo había dos cines en Bayamo, pero aquí en el perímetro a que me estoy refiriendo, había una docena. El más cercano a nosotros era el Actualidades –estaba al lado mismo de la farmacia- y en Neptuno, el Rialto y, un poco más allá, el Encanto (lo asocio en mi memoria a las películas de María Félix y al aire acondicionado, que entonces era una novedad). El Neptuno era un cinecito de mala muerte, al que no íbamos nunca. Y en la zona estaba también el Verdún y el Majestic, uno de los cuales no tenía techo, por cierto. Frente al Capitolio estaba el cine homónimo que a ciertas horas proyectaba películas sicalípticas – en aquella época nadie decía pornográficas- y detrás del Capitolio estaba el Capri, especializado en un tipo de cine europeo menos mojigato que el de Hollywood; no menciono el Campoamor porque no recuerdo que pasaran películas allí, ni a los de San Rafael porque ya los mencioné (Cinecito, Duplex y Rex). A todos ésos habría que sumar otros más nuevos, como el Fausto y el Negrete, por Prado, y el América y el Radiocine, por Galiano...En total deben ser como quince. O más : había otros dos en Monserrate, en dirección a la Terminal de Trenes, uno de ellos – el Bélgica o el Universal, no recuerdo bien- situado en un edificio de arquitectura mozárabe...

“Yo había dejado de ser un niño y al terminar el bachillerato empecé a trabajar en un Banco de Bayamo y matriculé por la libre la carrera de Filosofía y Letras aquí, en la Universidad. A veces me quedaba en casa de huéspedes y exploraba más a fondo los recovecos de la ciudad, incluyendo los cines que, como el Capri y el Rialto, tenían tandas de medianoche: allí eran más las cosas que pasaban al fondo, en el lunetario, y arriba, en el gallinero, que las que pasaban frente, en la pantalla”.

De los cines mencionados por Fornet, sólo el Cinecito, en el bulevar de San Rafael, continúa proyectando películas.

PRADO Y NEPTUNO, una de las esquinas míticas de La Habana. A la derecha puede verse la fachada (de color blanco) del antiguo cine Rialto. Fue remodelado y funcionó durante un tiempo como cine de ensayo.

FACHADAS DE CINE. Calle Consulado. Antiguos cines Verdún y Majestic. El techo se abría y encima de los espectadores se mostraba el cielo estrellado, como una inmensa película cósmica.

CALLE MONSERRATE. A la izquierdaa, fachada del antiguo cine Universal en un contexto arquitectónico de inspiración árabe. En la actualidad , el local es la sede de un grupo de teatro para niños.
Fotos: Lázaro Sarmiento (2009)

martes, 8 de diciembre de 2009

BAILANDO CON SETSUKO ONO

Por: Lázaro Sarmiento

En el Hotel Nacional de La Habana, a unos metros de la piscina donde Ava Gardner se mostraba como el animal más bello del mundo, está anclada desde hace cinco años la escultura titulada Baile. Su autora es la artista y economista japonesa Setsuko Ono, hermana de Yoko Ono.

El conjunto, integrado por tres figuras de hierro, un hombre, una mujer y un niño bailando, “amor de familia”, constituye un detalle de democracia artística, fuera del tiempo, en medio de la elegancia rosa, intacta, del hotel.

Las figuras de Baile han logrado una rara armonía con el lugar. Me recuerdan esta frase de Gastón Baquero: “La danza puede ser el idioma perdido de unos dioses”.

Aprovecho para fotografiarme con los humildes dioses de Setsuko Ono.

sábado, 21 de noviembre de 2009

LA HABANA, BARCOS EN LA AZOTEA

Por: Lázaro Sarmiento

Una mañana descubrí un barco de Novorossysk y a la siguiente uno de Patras. De niño, me cautivó por largo tiempo la imagen de la Bahía de La Habana vista desde la azotea de la casa de Amelia, una de mis tías. Ella vivía en la calle Damas casi en la esquina de la Avenida del Puerto, a unos metros de los Almacenes San José, que la Oficina del Historiador de la Ciudad convirtió hace unas semanas en un moderno mercado de artesanía artística.

Con unos prismáticos desde lo alto del edificio de Amelia se distinguían las banderas de los países en cuyos puertos estaban registradas la mayoría de las embarcaciones ancladas entonces en las aguas habaneras: URSS, Panamá y Grecia. Y, claro, estaba la Flota Cubana de Pesca. Me entretenía en adivinar la vida que en el interior de los barcos llevarían los hombrecitos que yo divisaba de lejos desplazándose sobre cubierta.

El momento estelar era cuando escuchaba el sonido de las sirenas de las naves entrando o abandonando el puerto. No por habitual dejaba de ser extraño. A veces parecía el quejido del Corazón Misterioso del Océano y otras un mensaje de buenos augurios, principalmente si el día estaba azul y claro. De madrugada, las sirenas me daban miedo.

Por esa época de contar barcos, en el barrio de mi abuela en Santos Suárez comenzó a hablarse en voz baja de Martha la flaca, que – según decían- andaba con marineros griegos. En esos años no había casi turismo extranjero en Cuba. Martha la flaca tenía un rasgo muy especial en su cuerpo: de entre los senos le salían copiosos vellos negrísimos, que ella no disimulaba; más bien los mostraba desafiante. Un tarde escuché a alguien sugerirle que se afeitara aquella mata de pelos entre las tetas. Ella respondió orgullosa: ¡que va, a los griegos les encanta¡

Al día siguiente cuando volví a la azotea de la calle Damas y atisvé un barco de bandera griega atracando en el puerto, me dije: tengo que avisarle a Martha la flaca, sus admiradores están llegando.

Desde entonces han pasado muchos capitanes y barcos por la Bahía de La Habana y en uno se fue Martha. Me pregunto en qué puerto envejecieron sus senos floridos.


jueves, 24 de septiembre de 2009

LA HABANA, ANTIGUO CINE BAYAMO.


Por: Lázaro Sarmiento

Esquina de Belascoaín y San Rafael en La Habana. Aquí funciónó un cine de barrio hasta hace unos años. 850 butacas. Primero se llamó Wilson (en honor al presidente yanqui Thomas Woodrow Wilson), luego Miami y finalmente Bayamo. El cambio de nombre está relacionado con la historia de Cuba.

El cine se inauguró en 1920, año de máximo esplendor de la Danza de los Millones y a la vez de su aplastante y catastrófico final. El crítico Raúl Rodríguez en su libro El cine silente en Cuba (Letras Cubanas, 1992) recordaba que 1920 fue el año en que los norteamericanos consolidan su dominio económico en la Isla, del cual el cine era uno de sus numerosos intereses:


“Ese año la empresa Paramount termina de rodar en La Habana su producción El hábito no hace al monje. Filmar en Cuba representaba para los productores hollywoodenses costos de producción más baratos al pagarle menos al personal cubano que al norteamericano, a lo que se unía el pasar unas ‘vacaciones’ tropicales”.

El edificio del antiguo cine Bayamo acaba de ser remodelado y convertido en una tienda de muebles del Fondo de Bienes Culturales. La actividad del Fondo abarca la promoción y comercialización de las artes plásticas y decorativas, artesanía artística, antigüedades y servicios de diseño ambiental.

El local del Bayamo ha tenido mejor suerte que otras instalaciones cinematográficas de la calzada de Belascoaín en La Habana de las que no han quedado ni las paredes : Cuatro Caminos, Astor y Palace.


viernes, 11 de septiembre de 2009

CUANDO BOLA DE NIEVE QUISO SER ACTOR.

Por: Lázaro Sarmiento


El artista excepcional que fue Ignacio Villa, Bola de Nieve, soñó con debutar como actor en una versión teatral de la novela El negro que tenía el alma blanca, escrita por Alberto Insúa, autor nacido en Cuba y radicado en España. La obra había sido llevada al cine en tres ocasiones y Bola había visto una de las adaptaciones durante un viaje a Madrid. Lo cuenta el escritor Humberto Arenal en su libro de crónicas Encuentros.


En 1963 Bola de Nieve se reunió en La Habana con Humberto Arenal para entregarle un ejemplar de la novela y pedirle que hiciera una adaptación teatral:

“Él (Bola) haría el papel masculino principal y alguna de las principales actrices cubanas (quizás pudieran ser María de los Ángeles Santana, Raquel Revuelta o Rosita Fornés) el femenino. (…) Estaba tan sorprendido que lo dejé hablar extensamente sobre el proyecto. Al final de la conversación le expresé que me entusiasmaba mucho la idea, pero que en esos momentos yo tenía varios trabajos a la vez y era muy poco el tiempo libre del que disponía. Quizás unos meses después podría hacerlo”.

Humberto Arenal recuerda que Bola lo llamó posteriormente y le reiteró dos cosas: tenía un gran interés en debutar como actor interpretando esa obra y seguía pensando que él (Humberto) era el dramaturgo y director ideal.

La última vez que ambos hablaron del proyecto de llevar al teatro El negro que tenía el alma blanca fue en 1970, un año antes de la muerte de Bola de de Nieve.




Felicitaciones de mano en mano. Arriba, tarjeta de felicitación mandada a imprimir por Bola de Nieve. En una ocasión, su hermana Raquel Villa le regaló varias de estas tarjetas al productor discográfico Jorge Rodríguez, quien a su vez me obsequió una de ellas.

sábado, 15 de agosto de 2009

ROSITA FORNES EN EL GRAN TEATRO DE LA HABANA

Imágenes de la primera noche de Vedettísima, después de 20 años.

Por: Lázaro Sarmiento



Rosita Fornés protagonizó hace unas horas la revista Vedettísima en la sala García Lorca del Gran Teatro de La Habana ante un público emocionado y nostálgico que la colmó de aplausos y al cual ella entregó su imagen elegante y decantada de gran vedette.


Rosita interpretó canciones que identifican su repertorio en los últimos tiempos: Por qué te vas, Los abedules, Mis sentimientos, Sin un reproche y Gracias por venir, así como Vaya una dama, del género lírico. Mostró una fidelidad al quehacer artístico increíble luego de una intensa carrera durante más de setenta años. Llenó la atmósfera con un resplandor mágico a pesar de sus movimientos mínimos en el escenario. Lució magnífica un flamante vestuario que resaltó su imagen glamorosa. Y sus seguidores demostraron que son capaces de adquirir en pocas horas todas las localidades del Gran Teatro para las tres funciones de fin de semana.



A la Fornés le acompañaron en la primera noche de Vedettísima los actores Mario Aguirre y Carlos Ruiz de la Tejera, los cantantes María Elena Pena, Sandra Orce, Hilda de la Hoz, Leo Vera, Bruno y Jaime Jiménez (Estrellita), la compañía Neotango y el Ballet de la Televisión Cubana.

Esta revista fue concebida por Raúl de la Rosa en 1989. A partir de esa fecha se presentó durante casi tres años en distintas ciudades de la Isla. Ahora, dos décadas después, sube al escenario del Gran Teatro de La Habana, un coliseo significativo en la carrera de la Fornés. Aquí actuó por primera vez en 1938 con quince años de edad como estrella naciente de la Corte Suprema del Arte, programa radial del que salieron figuras que alcanzaron gran notoriedad.


En Rosita Fornés, los antiguos recuerdos de reina del espectáculo acumulados por varias generaciones de cubanos se transforman ahora en una nueva dimensión que hace disfrutable su personalidad artística desde la nostalgia. A sus 86 años, ella logra una verdadera proeza: seguir siendo la gran estrella en la escena y, lo que es más impresionante, mantener la ilusión en el público.




Fotos: Lázaro Sarmiento

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ROSITA FORNES EN UNA PECERA (I)
ROSITA FORNES: UN TRABAJO A TIEMPO COMPLETO, CASI DE OBRERA.
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ROSITA FORNES: SENSUAL SIN LLEGAR A LA AGRESION VISUAL, MORAL O FAMILIAR.

ROSITA FORNES HISTORICA. CONCIERTO EN EL ANFITEATRO DE LA HABANA POR EL ANIVERSARIO 70 DE SU DEBUT.


Rosita

sábado, 8 de agosto de 2009

CUANDO ANA PAVLOVA ATRAVESÓ EN TUTÚ EL PARQUE CENTRAL DE LA HABANA.


Por: Lázaro Sarmiento

Ana Pavlova (1881-1931) atravesó varias veces en tutú los aproximadamente doscientos metros que a través del Parque Central separan el Hotel Plaza del antiguo Centro Gallego, luego Gran Teatro de La Habana. Esto ocurrió en el año 1915 durante la primera de las tres visitas que la gran bailarina rusa realizó a la Isla. Las otras tuvieron lugar en 1917 y 1918. Dicen que incluso interpretó algunos de sus mágicos pasos de baile sobre las lozas cementadas del principal parque de la capital cubana.

La anécdota la leí en el libro de memorias de Orlando Quiroga titulado Nada es imposible (Letras Cubanas, 1996).

“Cuando la voz se corrió por la ciudad, una multitud de damas elegantes, niños, hombres con sombrero de jipi y periodistas venidos de todas partes, se agolpaban a la puerta del hotel, fundado en 1909, para ver el espectáculo inaudito de la bailarina más famosa del mundo saliendo por la gran puerta del Plaza, ya vestida uy maquillada para interpretar su legendaria Muerte del cisne.


“A la Pavlova, que además de grande era experta en marketing y relaciones públicas, le encantó el jolgorio que sus salidas y entradas al hotel provocaban en aquella ciudad, entre pecaminosa e ingenua.”

La gratuita exhibición del arte de Ana Pavlova se interrumpió a los pocos días. Parece que la empresa que la contrató y su agente la llamaron a cordura. Y los curiosos tuvieron que conformarse con ver a la estrella elegantemente vestida tomar un coche que la llevaba dos cuadras hasta la entrada del Gran Teatro de La Habana. Allí se convertía en el cisne deslumbrante cuya muerte era aplaudida hasta el delirio.


Parque Central de La Habana. En la foto de la derecha el Hotel Plaza, inaugurado en 1909. Por su puerta principal Ana Pavlova salía vestida para bailar la Muerte del cisne. Una multitud la seguía hasta el teatro.

lunes, 3 de agosto de 2009

LA HABANA: COLECCIONANDO IMÁGENES.


“Al deambular por esta Habana que amo más que cualquier otra ciudad del mundo, me he preguntado muchas veces si sus destinos no han sido regidos siempre por unos fabulosos coleccionistas de casas, avenidas, muelles, parques y edificios públicos. Es decir, por hombres que temen ver terminado su placer al lograr una obra perfecta”.

Este párrafo pertenece al texto de Alejo Carpentier El amor a la ciudad. La Habana, ciudad sin terminar, fechado el 10 de diciembre de 1940. Está incluido en el libro Crónicas del regreso (Letras Cubanas, 1996).

En la primera de las imágenes que publico a continuación aparece el edificio de la Lonja del Comercio, en la Plaza de San Francisco, junto a la Avenida del Puerto de La Habana. Fue construido entre los años 1908-1909. Los arquitectos fueron Tomás Mur y José Mata. El enorme inmueble estaba destinado a almacenes, bolsa y oficina. En el libro de Lilian Llanes 1898.1921: La transformación de La Habana a través de la arquitectura (Letras Cubanas, 1993), leo sobre la Lonja del Comercio:

“En su conjunto, este edificio constituía un símbolo del comercio español en Cuba. En su época, representó una revolución en las construcciones de La Habana, por sus dimensiones y la técnica utilizada en su fabricación, así como por el tiempo en que se llevó a cabo. Desde el punto de vista formal, expresa el gusto de la época, por el lenguaje clásico y constituyó un buen ejemplo del eclecticismo…”


Abajo: El reconstruido Hotel Saratoga del Paseo del Prado. En la acera estaban los fabulosos Aires Libres del Prado que servían de escenario a la presentación de orquestas que hicieron época en La Habana.


En una de las orillas de la bahía, el Cristo de La Habana bendice la ciudad desde su privilegiada colina.


La más famosa de las avenidas cubanas: el Paseo del Prado de La Habana. Este es el tramo inicial. Más adelante los elementos urbanísticos cambian.

Fotos: Lázaro Sarmiento

sábado, 1 de agosto de 2009

CINES: FACHADAS DE LEYENDA.


Por: Lázaro Sarmiento

Las puertas de estos antiguos cines de La Habana nunca volverán a abrirse al público de las películas. Sus proyectores hace tiempo dejaron de lanzar esa  lluvia de meteoritos que al chocar en la pantalla se convierte en personajes y paisajes. Detrás de sus paredes nada queda de “la vida interior” de los espectadores que colmaban la platea y el balcony en sus momentos de gloria. Sus butacas y la densa oscuridad sirvieron de pequeños escenarios para primeros atrevimientos, amores felices, travesuras y promesas tan verdaderas como las historias que contaban los filmes. Y no estoy seguro de que haya fantasmas que habiten estos edificios, algunos heridos de muerte para siempre, otros convertidos en locales para nuevas funciones.

De estas fachadas, la mejor conservada es la del antiguo cine Universal, en la calle Egido. Esta sala tenía 1048 butacas (izquierda). El local acoge en la actualidad a un grupo infantil de teatro.

¿Qué hacemos con estas fachadas?


Antiguo cine NEPTUNO, en Neptuno no. 507 ( 800 butacas)


En la calle Consulado estaban los cines MAJESTIC (1110 butacas) y el VERDUN ( 350 butacas)


DUPLEX (500 butacas) y REX CINEMA (750 butacas) en la calle San Rafael



El antiguo cine NORMA (820 butacas) en la Calzada de Luyanó. Como otros de su época, imitaba la fachada de los teatros.


El cine teatro CAMPOAMOR ( 1082 butacas) en la esquina de Industria y San José





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