Mostrando entradas con la etiqueta mafia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mafia. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de febrero de 2013

HAVANA NOCTURNA: HAVANA CANÍBAL.




Autor de dos magníficos libros sobre la mafia norteamericana en Cuba, Enrique Cirules expone en el volumen Hemingway,los otros y yo (Ediciones Extramuros, 2012) el canibaleo de estos títulos. Una historia en la que están involucradas la editorial del New York Times y Hollywood.

“Estos dos libros míos sobre la mafia norteamericana en Cuba: El imperio de La Habana y La vida secreta de Meyer Lansky, han sido objeto del más desalmado canibaleo en la historia de la literatura. Un periodista estadounidense, radicado en New a York, J. T. English (amparado por los desmanes que se producen contra la cultura cubana) en el 2008 publicó Havana Nocturna, un libro con el tema de la mafia, donde se nos menciona –a mí y a Casielles- en más de ciento quince ocasiones, con el fin de asumir (de adueñarse) de de estos dos libros (cuyos copyright corresponden a 1993 y 2004), pero lo más cínico de la estafa, es que este Señor English alega su derecho también a utilizar estos relatos de Casielles , porque, según él, entre los días 24 y 26 de enero de 2007, desde New York, le realizó entrevistas por teléfono y correos electrónicos, y por tanto, puede disponer de sus memorias. Para esa fecha, Casielles se encontraba gravemente enfermo, ingresado en el hospital Piti Fajardo de La Habana, con un solo pulmón, donde tenía un cáncer, y solo respiraba auxiliado por un balón de oxígeno. Muere 17 días más tarde.
Sin embargo, la editorial del New York Times ha convertido el libro de T. J. English en un best seller mundial, asumido también por la Random House Mondadori en otros idiomas, y la Paramouth, con tres de los mayores productores de Hollywood, han anunciado la filmación de una película – texto y película manipuladora-, a pesar de lo cual, les he asegurado que todo este proyecto de estafa ha nacido herido de muerte”.

Este no es el tema del texto de Cirules incluido en el libro citado. El escritor lo comenta de pasada pero resulta sumamente de interés.

martes, 9 de febrero de 2010

GEORGE RAFT Y UN NIDO DE MAFIOSOS EN LA HABANA.


Por: Lázaro Sarmiento

Este edificio que ahora está en reparación en el corazón de El Vedado fue en una época un nido de mafiosos en lo que llamaban la esplendorosa Habana. A la inauguración del Hotel Capri con su lujoso casino de juego la noche del 27 de noviembre de 1957 asistió el mismísimo Santos Traficante, quien poco antes había participado en una reunión en Nueva York donde los jerarcas del crimen organizado en Norteamérica habían discutido sobre los destinos de sus negocios en Cuba.

Nicholas di Constanza, el Carnicero, otro connotado mafioso, fue presentado como el accionista principal del hotel. También estaba Jack, el Cejudo, hermano de Meyer Lansky. Este último, curiosamente, no asistió a la apertura del casino no obstante vivir en esa época en la capital de la Isla. La fiesta reunió a políticos, senadores, empresarios y artistas, así como a personajes del régimen de Batista vinculados directamente con los negocios de la mafia. Y entre los periodistas figuraron Don Galaor, de Bohemia, y Palmita, de la revista Show.


La figura principal de la fiesta de inauguración fue George Raft (1895 –1980). Este actor norteamericano actuó durante un tiempo como un relaciones públicas especial, encargado de contribuir a la popularidad del casino y atraer a sus mesas de juego a gente rica de Estados Unidos.

Este acontecimiento está narrado en el libro La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana, (Editorial Ciencias Sociales, 2006) del escritor cubano Enrique Cirules, donde se señala:

“En el instante preciso, George Raft penetró en el casino con una sonrisa cinemascope. Esa noche, como siempre, vestía una de sus caras y exclusivas camisas, una corbata muy llamativa y uno de aquellos trajes, con los que hizo época”.

También el libro recuerda que George Raft “había confrontado algunos problemas, y que después de convertirse en un apestado, ahora, de nuevo, lo habían integrado a los negocios, y se aparecía en los negocios de La Habana, era porque le estaban brindando una última oportunidad, para que pudiera expiar de manera sosegada sus culpas”.

Historias relacionadas con el Casino del hotel Capri y con otros que existían en Cuba en los años cincuenta, están bien contadas y documentadas en las páginas de La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana. La mafia norteamericana tuvo amplios y poderosos tentáculos en la capital y en otras localidades del país y mantenía una alianza con el dictador Fulgencio Batista (1952-1958). Esos intereses llegaron a provocar una guerra sangrienta entre el clan Habana-Las Vegas y las familias sicilianas de Nueva York.

La mafia disfrutó poco tiempo el Casino del Capri (en la actualidad uno de los más fabulosos escenarios de la música cubana) pues la Revolución que triunfó en 1959 acabó con el juego en la Isla. El Hotel, sin sus ruletas y matones, se convirtió en uno de los edificios emblemáticos de El Vedado. En la actualidad, una brigada de constructores labora para restituirle su brillo original.



Calles N y19 en el Vedado. En sus esquinas están el Hotel Capri, el restaurante El Caribeño (antes Los Andes), el Club 21 y el Pabellón Cuba. Al fondo de la imagen: el edificio Focsa, que hace unos pocos años recibió una amplia labor de mantenimiento. El antiguo Casino del Capri está a la izquierda de las imágenes. Hoy es el Salón Rojo, un cabaret donde se presentan populares solistas y orquestas. Fotos: Lázaro Sarmiento, febrero 2010.

miércoles, 30 de diciembre de 2009

LOS SECRETOS DE TROPICANA.

Por: Lázaro Sarmiento

El cabaret Tropicana, un símbolo del espectáculo en Cuba, fue Inaugurado el 30 de diciembre de 1939, en medio de una floresta lujuriante en el barrio de Marianao de La Habana. En su historia aparecen nombres como los del empresario Martin Fox, el arquitecto Max Borges Jr. (diseñó el modernista salón Arcos de Cristal), el coreógrafo Federico Neyra, Rodney, y los de toda una constelación de artistas que durante 70 años han contribuido al brillo del lugar, famoso por sus shows con mujeres “lámparas”, coreografías ambiciosas, bailarinas trapecistas y un delicioso estilo kitsch.

Hasta hace poco más de medio siglo, este paraíso bajo las estrellas formaba parte de los intereses de célebres jefes de la mafia en Estados Unidos. Al igual que en otros cabarets y hoteles de la Isla, en Tropicana funcionaba un casino de juego que proporcionaba enormes ganancias a sus dueños. Además de las ruletas y las cartas, se dice que había una línea telefónica directa para apuntar números en la lotería de Miami. La Revolución erradicó el juego en Cuba en 1960.


En el libro de Enrique Cirules titulado La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana (Editorial de Ciencias Sociales, 2006), el testimoniante Armando Jaime Casielles se refiere a los negocios del cabaret con estas palabras:

“Se ha dicho en muchas ocasiones que Martin Fox era el dueño de Tropicana. Eso es algo absolutamente falso. Fox no contaba con ningún poder para arrebatarle a la Organización (la mafia) los negocios de Tropicana. Ni siquiera el general Batista podía adueñarse de Tropicana. Santos Traficante o Joe Stasi controlaban directamente los asuntos de ese cabaret. Martin Fox era una cabeza visible, como otros muchos personajes de esa época en la fabulosa Habana”.

Armando Jaime fue chofer guardaespaldas de Meyer Lansky durante 1957 y 1958. En esos años el célebre mafioso vivió en La Habana, donde manejaba varios casinos de juego.

En otro libro, Tropicana Nights. The Life and Times of the Legendary Cuban Nightclub, publicado en Estados Unidos por la periodista Rosa Lowinger, se recogen las memorias y anécdotas de Ofelia Fox, viuda de Martin Fox, el dueño de Tropicana hasta su nacionalización por el Gobierno Revolucionario.

Un capítulo de la obra especula sobre el destino de la considerable fortuna que Martin Fox” consiguió sacar de Cuba en 1959 pero que su esposa nunca vio, al morir el dueño del cabaret de un ataque al corazón poco después de dejar la Isla. Ofelia se vio sin un centavo y obligada a trabajar para salir adelante”.

¿Entonces a dónde fue a parar el dinero extraído de Tropicana?

En la pista del cabaret Tropicana han actuado Josephine Baker, Nat King Cole, Rita Montaner, Rosita Fornés, Xavier Cugat, Omara Portuondo, Ernesto Bonino, Bola de Nieve, Carmen Miranda, Esther Borja, Amanda Ledesma, Celia Cruz, Liberace, Yma Sumac, Paul Robeson, Alejandra Guzmán, Olga Guillot y Cheo Feliciano .

El escritor Joaquín Baquero y yo, tratando de mover de su sitio a las bailarinas de mármol de la Danza de las Horas, en abril de 2002. En esa época ofrecían el show La gloria eres tú.Este grupo escultórico ubicado en la entrada de Tropicana fue concebido por el italiano Aldo Gamba y antes estuvo en el desaparecido Casino Nacional.

La bailarina Ana Gloria Varona en los años 50 dejó su impronta en la pista del cabaret Tropicana. Vive en La Habana, donde en 2009 la entrevistaron para una emisión nostálgica titulada Las reinas de la noche, del programa de televisión Otros tiempos de Cubavisiòn.

El arquitecto Max Borges Jr. (1918-2009) diseñò en 1951 la fachada y ambientes interiores de Tropicana partiendo de una sumatoria de imágenes, arcos y fórmulas matemáticas invertidas. Medalla de oro del Colegio de Arquitectos de Cuba.
Arriba a la Izquierda, en el texto: Escultura de bailarina, símbolo de Tropicana. Es obra de la artista Rita Longa (1912-2000).



martes, 7 de abril de 2009

Escondite y nido de amor de mafioso en La Habana
Por: Lázaro Sarmiento

“En el nuevo reparto, al judío Meyer Lansky le correspondió el sur de la península Florida y el Caribe, y sobre todo la codiciada Habana. Eran los meses finales de la tiranía machadista y Lansky comenzó a viajar a la capital cubana con el fin de realizar los primeros arreglos con el recién estrenado coronel Batista, que ostentaba ya la jefatura del Ejército.

“Fruto de esos arreglos, al coronel Batista le situaron tres millones de dólares en un banco suizo. A cambio, la mafia norteamericana adquiría los derechos del juego, incluidos los casinos del Hotel Nacional de Cuba y el Casino Nacional, en los terrenos que más tarde compartía el Country Club de La Habana.

“Con el golpe del 10 de marzo, se inician un conjunto de proyectos, en medio de una gran piramidación de negocios, que incluía la construcción de cincuenta nuevos hoteles a lo largo del litoral norte de la Isla, con lujosos casinos, fastuosos cabarets, espléndidos restaurantes y delirantes burdeles, desde Jaimanitas hasta la promisoria playa de Varadero”.

Estos párrafos pertenecen al libro testimonio La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana (Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2006) de Enrique Cirules. Sobre el tema de la mafia en Cuba, con anterioridad Enrique Cirules (Nuevitas, 1938) había publicado El imperio de La Habana, premio Casa de las Américas 1993.

“A mediados de 1957, se hizo más que evidente un inevitable enfrentamiento entre las familias sicilianas de Nueva York y el clan Habana-Las Vegas…Hacia varios meses que Meyer Lansky había pasado a la más absoluta clandestinidad. La cabeza visible del imperio Habana-Las Vegas, en compañía de una preciosa muchacha, se había refugiado secretamente en un discreto apartamento del Paseo del Prado, en el mismo corazón de la capital cubana”.

Esa muchacha se llamaba Mercedes y era empleada de la lujosa tienda El Encanto donde conoció a Lansky. El testimoniante Armando Jaime Casielles, quien fuera chofer guardaespaldas del célebre mafioso durante 1957 y 1958, en el libro La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana, describe a Mercedes así: “Una mujer realmente linda, de andar suave y zalamero, de modales muy finos, de hablar pausado, siempre en un tono muy bajo, algo que a Lansky le encantaba en los seres humanos”.

Lansky vivió con Mercedes en el apartamento del segundo piso del edificio Prado 254 entre Trocadero y Ánimas. Abajo estaba la joyería Habeff . El escritor Enrique Cirules afirma que ni siquiera los servicios secretos de Batista conocían de este sitio.

martes, 27 de enero de 2009


Los secretos de Tropicana.

Por: Lázaro Sarmiento

Tropicana ha constituido uno de los símbolos luminosos del espectáculo en Cuba por cerca de 70 años. Pero la historia del llamado “paraíso bajo las estrellas” también tiene sus zonas oscuras. En Tropicana había un casino de juego que generaba enormes ganancias. El casino era uno de los brazos de la mafia norteamericana en la Isla. La Revolución erradicó el juego en 1959.

En el libro de Enrique Cirules titulado La vida secreta de Meyer Lansky en La Habana (Editorial de Ciencias Sociales, 2006), el testimoniante Armando Jaime Casielles se refiere a los negocios del cabaret con estas palabras:

“Se ha dicho en muchas ocasiones que Martin Fox era el dueño de Tropicana. Eso es algo absolutamente falso. Fox no contaba con ningún poder para arrebatarle a la Organización (la mafia) los negocios de Tropicana. Ni siquiera el general Batista podía adueñarse de Tropicana. Santos Traficante o Joe Stasi controlaban directamente los asuntos de ese cabaret. Martin Fox era una cabeza visible, como otros muchos personajes de esa época en la fabulosa Habana”.

Armando Jaime fue chofer guardaespaldas de Meyer Lansky durante 1957 y 1958. En esos años el célebre mafioso vivió en La Habana, donde manejaba varios casinos de juego.

En otro libro, Tropicana Nights. The Life and Times of the Legendary Cuban Nightclub, publicado en Estados Unidos por la periodista Rosa Lowinger , se recogen las memorias y anécdotas de Ofelia Fox, viuda del dueño de Tropicana Martin Fox.

Un capítulo de la obra especula sobre el destino de la considerable fortuna que Martin Fox "consiguió sacar de Cuba en 1959 pero que su esposa nunca vio, al morir el dueño del cabaret de un ataque al corazón poco después de dejar la Isla. Ofelia se vio sin un centavo y obligada a trabajar para salir adelante ".

ecoestadistica.com